UBE Blogs

UBE Blogs

quinta-feira, 16 de junho de 2016

El verdadero cristianismo - parte 3



por:
José Augusto de Oliveira Maia
04.06.2016



SERIE DE ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO "EL VERDADERO CRISTIANISMO", DE WILLIAM WILBERFORCE (*)

CAPÍTULO III - conceptos inadecuados de Dios y el comportamiento cristiano

Otro problema identificado por Wilberforce en los cristianos nominales es el desprecio por las principales doctrinas de la fe cristiana, especialmente las vinculadas al mensaje de salvación.

Sobre la persona de Cristo

Las características y los hechos atribuidos a Cristo, como su amor y su muerte en sacrificio por nosotros, a menudo ocupam el terreno intelectual de comprensión de los cristianos nominales, sin embargo, difícil de alcanzar en un nivel puramente personal; la absorcion de el amor de Dios, manifestado en Cristo, no alcanza la vida de los cristianos que se limitan a asistir a los servicios en la iglesia local por la tradición.

"Si bien mantenida con el decoro que coincide con el día, el lugar y la actividad religiosa, tales verdades son, con mayor frecuencia, escuchadas con poco interés. (...) Cuando termina el servicio, vamos a borrar por completo de nuestra mente hasta el próximo domingo, cuando una vez más renovamos nuestra humildad y gratitud periódica. (,,,) Si el amor de Cristo es tan débil entre los cristianos nominales, no es de esperar que su alegría y confianza en El sean fuertes".

La obra del Espíritu Santo

Otro punto fundamental de la doctrina cristiana pasada por alto por los cristianos nominales es la obra santificadora del Espíritu Santo; creyendo en una supuesta propia capacidad para desarrollar la sabiduría y la santidad de la vida, los cristianos nominales relegan al olvido "medios proporcionados por Dios para recibir y cultivar su ayuda todos los días.", tales como la oración y el estudio de la Palabra de Dios, la Biblia.

Conceptos inadecuados acerca de la obra del Espíritu Santo también fueron parte de los temas relacionados con la religión en la época de nuestro autor; desleixando la doctrina de la influencia del Espíritu Santo, los cristianos nominales forjaran una religión de acuerdo a su conveniencia, en lugar de la construcción de esta en las enseñanzas de la Biblia, la Palabra de Dios.

Ella declara abiertamente la corrupción de la naturaleza humana; "Como los demás, éramos por naturaleza hijos de ira." (Efesios 2:3); "Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores." (Romanos 5:8); pero también nos enseña "para orar por la influencia del Espíritu Santo que ilumine nuestro entendimiento, desechar todos los prejuicios, purificar nuestras mentes corruptas y renovar nosotros a la imagen de nuestro Padre celestial.".

La influencia del Espíritu Santo se representa en la Biblia como dar vida a los muertos (Romanos 4:17); rescate de la potestad de las tinieblas (Colosenses 1:13); pero se nos exhorta a no constristarmos al Espíritu Santo, con el cual estamos sellados para el día de la redención (Efesios 4:30).

Sobre el comportamiento cristiano

Un tercer punto importante a destacar es el cuidado con aquellos que, falsamente llamados cristianos, han deshonrado la fe cristiana con un fanatismo ignorante y hipócrita. Wilberforce, sin embargo, recuerda que de la misma manera que no despreciamos la libertad porque alguien abusa de ella, no debemos pasar por alto la verdadera vida espiritual por causa de la tolerancia hipócrita de aquellos que han falseado.

Haciendo uso de las palabras de Cristo, el autor nos muestra que ya nos advirtieron contra estos falsos cristianos. "Cristo mismo nos enseñó que esperar cuando dijo: '¿No sembraste buena simiente en tu campo? ¿Entonces, de dónde, pues, tiene cizaña?' Su propia respuesta presenta la mejor solución: 'El hombre enemigo ha hecho esto.' (Mateo 13:27, 28).".

Como prevención contra la hipocresía y el fanatismo ignorante, el autor da una muy valiosa sugerencia: "Incluso en nuestro tiempo (...) es necesario para los hombres (y las mujeres, el énfasis es mío) estudiar, prepararse y prestar atención a la forma, tanto cuanto al contenido. Estas preparaciones califican a los hombres y mujeres a convertirse en profesores de religión y no fueran reenplazadas.".

La importancia de las emociones

Otra cuestión que se ha producido entre los cristianos en Inglaterra en el tiempo deWilberforce también llega a nuestros días; el papel de las emociones en el culto. Los partidarios de un culto puramente racional señalan que las emociones son mal utilizadas en la religión, y estan fuera de lugar.

En respuesta a esto, Wilberforce comienza considerando que sería presuntoso de nosotros para querer excluir de el cristianismo "una parte significativa de la composición del Hombre."; sin embargo, el hecho de que nuestras emociones se rebelan contra nuestra razón y nuestra conciencia es una de las evidencias de nuestra caída en el pecado. Sin embargo, uno de los focos de la fe cristiana es "poner todas las facultades de nuestra naturaleza en lugar de sumisión y dependencia. El cristianismo basicamente restaura al Hombre entero, completo en todas sus funciones a las entrañas de su ser, dedicado plena y armoniosamente con el servicio y con la gloria de Dios.".

Nuestro culto agradable también llega a nuestras emociones; amor, celo, gratitud, alegría, esperanza, confianza, todos los cuales están contenidos en la Biblia; mientras que las Escrituras condenan los corazones fríos, duros y insensibles. Dios promete en Su Palabra, "romper un corazón de piedra y desplegar un carácter más cálido y tierno en su lugar, como resultado de Su favor.".

Por supuesto, sólo las reacciones emocionales no són una medida de la espiritualidad madura; "Pero la pasión que la Escritura dignifica definirla como amor es un sentimiento profundo y no superficial. Es fija, y no una emoción ocasional; prueba su validez a través de acciones correspondientes a su naturaleza. 'El que me ama, guardará mi palabra.' (Juan 14:23); 'Porque esta es la caridad de Dios, que guardemos Suas mandamientos.' (I Juan 5:3). Esto es, por lo tanto, el mejor estándar para probar la calidad de las emociones religiosas: ¿estimulan el amor que guarda Sus mandamientos?".

Nuestro Señor Jesucristo es el verdadero objecto de nuestras emociones; ¿Cómo no amar a alguien que por nosotros "sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios?".

La salvación de los pecadores

Por último, el debate sobre la aceptación de los pecadores por Dios, al tiempo de Wilberforce, no era diferente de el que se encuentra hoy en día; si preguntamos a los cristianos nominales de nuestro tiempo sobre la forma en que un pecador es aceptado por Dios, los conceptos presentados en este tema son peligrosos, flojos y inciertos.

Por regla general, las personas confian en su propio mérito, juzgandose mucho mejor que los otros pecadores, o mismo que atraídos a la práctica de los peores pecados, tienen una supuesta compensación de estos por un número de buenas obras practicadas; estas personas fundamentanse "no en los méritos de Cristo y en la intervención de la Graça divina, pero en su propio poder para satisfacer las demandas moderadas de la justicia divina."; personas que hacen esto, "no ven el orgulho natural del corazón humano" y "no tienen en cuenta el cristianismo como un plan para justificarlos por la muerte de Cristo, cuando todavía eran pecadores." (Romanos 5:8).

Como resultado, tienden a perder la sensibilidad debida delante de nuestra pecaminosidad y nuestra naturaleza perversa del pecado; este tipo de error "anula el sentido profundo de gratitud por los méritos y la intercesión de Cristo, a quien debemos nuestra reconciliación con Dios." Esto explica la falta de amor a Jesucristo, y la falta de comprensión de la necesidad del Espíritu Santo, tan común en nuestros días.

No en vano que Pablo advirtió a los coríntios: "Porque nadie puede poner otro fundamiento que él que está puesto, el cual es Jesucristo." (I Corintios 3:11); nuestra dependencia y nuestra petición de perdón tienen esta fundación, que da esperanza a todos, sin distinción.

"El nombre de Jesús no debe ser para nosotros (...) como un talismán o amuleto, que se lleva en el brazo como un distintivo exterior y un símbolo de una profesión, con el fin de preservar de los males a través de una autoridad misteriosa y incomprensible. Por el contrario, debemos traer el nombre de Jesús profundamente grabado en nuestros corazones, escrito en ellos con el dedo de Dios, con letras eternas."

(*) - WILBERFORCE, William "Cristianismo Verdadeiro"; Editora Palavra, 2006; traducción de Jorge Camargo (Brasil)

domingo, 29 de maio de 2016

Cristianismo Verdadeiro - 3ª parte


por:
José Augusto de Oliveira Maia
29.05.2016




SÉRIE DE ESTUDOS SOBRE O LIVRO "CRISTIANISMO VERDADEIRO", DE WILLIAM WILBERFORCE

CAPÍTULO III - conceitos inadequados de Deus e do comportamento cristão

Outro problema identificado por Wilberforce nos cristãos nominais é o menosprezo pelas principais doutrinas da fé cristã, especialmente aquelas ligadas à mensagem da salvação.

Sobre a pessoa de Cristo

As características e os fatos atribuídos a Cristo, tais como Seu amor e Sua morte sacrificial por nós, muitas vezes ocupam o terreno intelectual do entendimento dos cristãos nominais, porém, dificilmente os atingem em um nível puramente pessoal; a absorção pessoal do amor de Deus, manifesto em Cristo, passa longe da vida dos cristãos que meramente frequentam os cultos na igreja local por tradição.

"Embora mantidas com o decoro que condiz com o dia, o lugar e a atividade religiosa, essas verdades são, na maioria das vezes, ouvidas com pouco interesse. (...) Quando o culto termina, nós as apagamos completamente de nossas mentes, até o próximo domingo, quando mais uma vez renovamos nossa humildade e gratidão periódicas. (...) Se o amor de Cristo é tão débil entre os cristãos nominais, não é de se esperar que sua alegria e confiança Nele sejam fortes." (pág. 45)

A obra do Espírito Santo

Mais um ponto fundamental da doutrina cristã menosprezada pelos cristãos nominais é a obra santificadora do Espírito Santo; crendo em uma suposta capacidade própria de desenvolver sabedoria e santidade de vida, os cristãos nominais relegam ao esquecimento "os meios providos por Deus para o recebimento e o cultivo de Sua ajuda todos os dias." (pág. 45), como a oração e o estudo da Palavra de Deus, a Bíblia.

Conceitos inadequados acerca da obra do Espírito Santo também faziam parte das questões que envolviam a religiosidade à época de nosso autor; desleixando a doutrina da influência do Espírito Santo, os cristãos nominais forjam uma religião conforme suas conveniências, em lugar de construí-la sobre os ensinamentos da Bíblia, a Palavra de Deus.

Ela declara abertamente a corrupção da natureza humana; "como os outros, éramos por natureza merecedores da ira." (Efésios 2:3); "Cristo morreu em nosso favor quando ainda éramos pecadores." (Romanos 5:8); mas também nos ensina "a orarmos pela influência do Espírito Santo a fim de iluminar nosso entendimento, desfazer todos os preconceitos, purificar nossas mentes corrompidas e nos renovar segundo a imagem do nosso Pai celestial." (pág. 56).

A influência do Espírito Santo é ilustrada na Bíblia como dar vida aos mortos (Romanos 4:17); resgatar do domínio das trevas (Colossenses 1:13); renovar o conhecimento (Colossenses 3:9, 10); ao mesmo tempo, somos exortados a não entristecer o Espírito Santo, com o qual estamos selados para o dia da redenção (Efésios 4:30).

Sobre o comportamento cristão

Um terceiro ponto importante a destacar é o cuidado com aqueles que, falsamente intitulando-se de cristãos, tem manchado a fé cristã com um fanatismo ignorante e hipócrita. Wilberforce, porém, relembra que, da mesma maneira como não desprezamos a liberdade porque alguém abusa dela, também não devemos desprezar a verdadeira vida espiritual por causa do fanatismo hipócrita dos que a tem deturpado.

Fazendo uso das palavras de Cristo, o autor nos mostra que já fomos anteriormente prevenidos contra estes falsos cristãos. "O próprio Cristo nos ensinou a esperar por isso quando disse: 'O senhor não semeou boa semente em seu campo? Então, de onde veio o joio?' Sua própria resposta apresenta a melhor solução: 'Um inimigo fez isto.' (Mateus 13:27, 28)". (pág. 47).

Como prevenção contra a hipocrisia e o fanatismo ignorante, o autor dá uma sugestão muito preciosa até os nossos dias: "Mesmo em nossa própria época (...) é necessário aos homens (e às mulheres, grifo meu) que estudem, se preparem e deem atenção à forma, tanto quanto ao conteúdo. Essas preparações que qualificam os homens a se tornarem professores da religião não foram suplantadas." (pág. 48).

A validade das emoções

Outro tema que ocorria entre os cristãos na Inglaterra ao tempo de Wilberforce também alcança nossos dias: o papel das emoções na adoração. Aqueles que defendiam um culto puramente racional, afirmavam que as emoções são mal empregadas na religião, e estavam fora de lugar.

Contra-argumentando a estes, Wilberforce começa considerando que seria muito pretensioso de nossa parte querer excluir do cristianismo "parte tão significativa da composição do homem" (pág. 49); no entanto, o fato de nossas emoções se rebelarem contra nossa razão e nossa consciência é uma das evidências de nossa queda no pecado. Porém, um dos focos da fé cristã é "colocar todas as faculdades de nossa natureza em seu devido lugar de submissão e dependência. O cristianismo basicamente restaura o homem todo, completo, em todas as suas funções, até as entranhas de seu ser: ele é dedicado, inteira e harmoniosamente, ao serviço e à glória de Deus." (pág. 50).

Nossa adoração aceitável a Deus também alcança nossas emoções: amor, zelo, gratidão, alegria, esperança, confiança, todas elas estão contempladas na Bíblia; ao mesmo tempo, as Escrituras condenam os corações frios, duros e insensíveis. Deus promete, em Sua Palavra, "desfazer um coração de pedra e implantar uma natureza mais calorosa e terna em seu lugar, como resultado de Seu favor restituído." (pág. 51).

Logicamente, apenas as reações emocionais não são um parâmetro de espiritualidade amadurecida; "Mas a paixão que as Escrituras dignificam definindo-a como sendo Amor é um sentimento profundo e não superficial. É fixa e permanente, e não uma emoção ocasional. Prova a validade de seu título por meio de ações correspondentes à sua natureza. 'Se alguém me ama, guardará a minha palavra.' (João 14:23). 'Porque nisto consiste o amor a Deus: em obedecer aos seus mandamentos.' (I João 5:3). Este é, portanto, o melhor padrão para se provar a qualidade das emoções religiosas: elas estimulam o amor que guarda Seus mandamentos?" (págs. 52, 53).

Nosso Senhor Jesus Cristo é o alvo certo de nossas emoções; como não amar alguém que, por nossa causa, "suportou a cruz, desprezando a vergonha, e assentou-se à direita do trono de Deus."?

A salvação dos pecadores

Por fim, a polêmica sobre a aceitação dos pecadores por Deus, no tempo de Wilberforce, não era diferente do que encontramos hoje; se perguntarmos aos cristãos nominais de nossa época sobre a maneira pela qual um pecador é aceito por Deus, as noções apresentadas sobre este assunto são perigosas, desprovidas de solidez e incertas.

Via de regra, as pessoas confiam em sua própria meritocracia, seja julgando-se muito melhores do que os demais pecadores, ou, ainda que atraídos a praticar os piores pecados, contam com uma suposta compensação destes por uma série de boas obras praticadas; tais pessoas apoiam-se "não nos méritos de Cristo e na intervenção da graça divina, mas no seu próprio poder de cumprir as exigências moderadas da justiça divina." (pág. 59); pessoas que agem assim, "fracassam em enxergar o orgulho natural do coração humano", e "não consideram o cristianismo um plano para justificação dos pagãos por meio da morte de Cristo por eles, quando ainda eram pecadores" (pág. 60).

Como consequência, tendem a perder a devida sensibilidade diante de nossa condição de pecadores e de nossa natureza pervertida pelo pecado; tais erros "anulam o sentimento profundo de gratidão pelos méritos e pela intercessão de Cristo, a quem devemos totalmente nossa reconciliação com Deus" (pág. 60). Isto explica a falta de amor para com Jesus Cristo, e a falta de compreensão da necessidade da ação do Espírito Santo, tão comuns em nossos dias.

Não é em vão que Paulo advertiu aos coríntios: "Porque ninguém pode colocar outro alicerce além do que já está posto, que é Jesus Cristo." (I Coríntios 3:11); nossa dependência e nosso apelo por perdão têm este fundamento, que concede esperança a todos, indistintamente.

"O nome de Jesus não deve ser para nós (...) como um talismã ou um amuleto, usado no braço como um distintivo exterior e um símbolo de uma profissão, com o objetivo de se preservar do mal através de uma potestade misteriosa e incompreensível. Ao contrário, devemos permitir que o nome de Jesus esteja gravado profundamente em nossos corações, escrito neles com o próprio dedo de Deus, com letras eternas.".

click no link abaixo, e leia um trecho do livro "A Fé Cristã - sua história e seus ensinos"

https://www.clubedeautores.com.br/book/181552--A_FE_CRISTA?topic=teologia#.V9g4Yh4rLIU


(*) - WILBERFORCE, William "Cristianismo Verdadeiro"; Editora Palavra, 2006; tradução de Jorge Camargo


domingo, 14 de fevereiro de 2016

Uma Pausa



por: José Augusto de Oliveira Maia
14.02.2016


A todos os amigos e irmãos em Cristo que tem acompanhado este blog ao longo dos últimos 3 anos, saudações fraternas!!!

Depois de todo este tempo escrevendo e publicando estudos bíblicos e artigos teológicos, chegou um momento em que terei de fazer uma pausa.

O motivo para esta pausa é que estou passando por um momento em minha vida muito corrido, com muitas atividades às quais terei de dar atenção pelos próximos meses, e por conta disso, percebi que não terei condições de continuar me dedicando a este blog nesse período.

Não sei exatamente quanto tempo esta situação irá durar (3, 4, ou 6 meses), mas creio firmemente que, após este período estaremos de volta.

Enquanto isso, peço as orações de todos por mim, e também para que, querendo Deus, as atividades deste blog sejam retomadas.

Agradeço a todos vocês pela compreensão, e que o Senhor seja com todos!

Abraços,

Em Cristo Jesus, nossa esperança!!!


sexta-feira, 22 de janeiro de 2016

El verdadero cristianismo - parte 2



por:
José Augusto de Oliveira Maia
12.01.2016




SERIE DE ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO "VERDADERO CRISTIANISMO", WILLIAM WILBERFORCE (*)

CAPÍTULO II - conceptos inadecuados acerca de la naturaleza humana

Continuando con esta serie de estudios, nuestro autor nos invita a analizar los conceptos de la naturaleza humana, defendida por los cristianos nominales; este problema a menudo se pasa por alto, es de suma importancia para una vida cristiana de acuerdo a la Palabra de Dios, la Biblia.

Aunque incluso los cristianos nominales reconocem los defectos de la naturaleza humana, sus vicios, su depravación, por último, su insuficiencia y la ofensa a la santidad de Dios, su gran idea errónea acerca de este problema es que no las ponen en el lugar correcto, es decir, en su origen verdadero.

En general, el cristianismo nominal ve los vicios de la naturaleza humana como "debilidad, transgresiones triviales, fracasos ocasionales."; el uso de tales términos, dice Wilberforce, mantiene "la verdadera fuente del mal fuera de la vista para los que no quieren su comprensión inestable; de hecho, quiere dar consuelo a la soberbia de la naturaleza humana (...) Addición para ellos es el evento incidental y temporal en lugar de un transtorno constitucional y consuetudinario.".

Sin embargo, la verdadera doctrina cristiana sobre la naturaleza humana, enraizada en la Biblia, enseña "que el hombre es una criatura apóstata.". La Humanidad "cayó desde su estado original, que era alto.". El ser humano se ha convertido en "degradado en la naturaleza y depravado en sus facultades. Él tiene ninguna disposición para el bien, y tiene disposición para el mal. Propenso a los vicios, para él es natural y fácil pecar. No proporcionado a la virtud, es difícil y duro para él perseguir ella. Él está corrompido por el pecado, y no se toma a la ligera, pero radicalmente, y en el centro de su ser.".

Aunque vemos en el hombre realmente características positivas, como la capacidad de aprender, organizarse en sociedad, "tal como se nublaron la razón, los sentimientos perversos, su conciencia adormecida! Como la ira, la envidia, el odio y la venganza salen de su desafortunado pecho! Como él es un esclavo de sus más mezquinos apetitos! Cuántas inclinaciones fatales para el mal se descubrió por ello! Tal es su incapacidad para el bien!".

Mirando hacia atrás, el autor da cuenta que en todas las naciones la corrupción de la naturaleza humana estaba presente. "Aquí estan su idolatría borracho, sus supersticiones absurdas, su falta de sentimientos naturales, sus excesos brutales, su opresión cruel, su crueldad salvaje (...) Pablo describe mejor los hechos, y proporciona la explicación: 'Y como a ellos no les pareció tener a Dios en cuenta, Dios los entregó a perverso entendimiento, para que hicieran lo que no conviene.' (Romanos 1:28)."

Incluso entre os cristianos nominales, que tienen en el Evangelio sus princípios de obediência, y que terribles castigos vienen en la rebelión contra Dios, "a pesar de todo nuestro conocimiento, nuestro progresso em la virtude ha sido muy pequeno (...) ¿Qué pasa com los muchos engaños que practicamos contra nosotros mismos? El propio cristianismo ha sido deshonrado por este tipo de corrupción; el Evangelio de la paz se ha convertido en una máquina cruel. En médio de la amargura y la persecución, todo rastro del espíritu compassivo y benevolente han desaparecido de la religión de Jesus.".

Por otro lado, lo cristiano verdaderamente nacido de nuevo reconoce en él uma batalla; " 'no es el bien que quiero, sino el mal que no quiero hacer, esto sigo haciendo' (Romanos 7:19). En el lenguaje del puritano Richard Hooker, 'los pequenos frutos que llegamos a la santidade son, Dios sabe, corruptos y enfermos. No ponemos la confianza en ellos. No desafiamos cualquier cosa en el mundo por ellos. No nos atrevemos a clamar a Dios por ajuste de cuentas, como si lo tuviéramos en nuestros libros de contabilidade. Nuestra continua demanda a Él es, y debe ser, que lleve nuestras enfermedades, y perdone nuestras ofensas.' ".

La Biblia, en todo su contexto, expone las debilidades de la naturaleza humana, esta falla causada por el pecado:

"Su corazón se inclina al mal desde la infancia." (Génesis 8:21) 

"¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer? (...) ¿cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?" (Job 15:14, 16)

"He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre." (Salmo 51:5)

"¿Quién puede decir: 'Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado.' ?" (Proverbios 20:9)

"Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? (Romanos 7:24)

Por lo tanto, una necesidad de cambio, un nuevo nacimiento proporcionado por la Gracia de Dios y por la fe en el sacrificio de Cristo, es más que obvia!

Sin embargo, más allá de la nuestra natural inclinación al mal, recibimos continuamente las flechas de tentación enviadas por el enemigo de nuestras almas, Satanás. "Sed templados, y velad; porque nuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor, buscando a quién devorar." (I Pedro 5:8).

Como dijo Wilberforce, "La existencia y la acción del Espíritu del Mal, aunque distinta y repetidamente confirmadas en la Escritura, son casi universalmente desacreditadas en un país que profesa a admitir la autoridad de la Biblia (,,,) Nosotros consideramos como un prejuicio casi que invisible, y una doctrina que es un descrédito para cualquier hombre culto creer.".

Sin embargo, además de la afirmación de la Biblia acerca de la existencia y la operación de Satanás y sus demonios, Wilberforce presenta la idea de que, ni siquiera por analogía, podemos confirmar su existencia. "Vemos hombres malvados que son enemigos de Dios y vemos su mal comportamiento hacia otras criaturas, sus compañeros en la Creación; tienen el placer, y en su maior parte, pueden atraer a otros a transigir con el mal; ¿Por que no creem que hay inteligencias espirituales de inclinaciones similares que al actuar de la misma manera, se les permite tentar a los hombres para la práctica del pecado?".

Pero nuestra naturaleza caída y pecaminosa nos hace buscar la justificación de la externalización de nuestra culpa; siempre según el autor del libro, " 'Todo lo que soy', argumenta, 'yo soi lo que mi Creador me hizo. Heredo una naturaleza que supieras ser depravada y inclinada al mal. (...) Un Ser de infinita justicia y bondad nunca me juzga por una regla que es imparcial en el caso de la criaturas de la más alta naturaleza, sino que está totalmente fuera de proporción a mí.' ".

Sin embargo, la Palabra de Dios advierte:

"Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios; porque Dios no puede ser tentado de los males, ni él tienta a alguno. Pero cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado." (Santiago 1:13, 14)

"El Señor no tarda su promesa, como alunos la tienen por tardanza; pero es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento." (II Pedro 3:19)

"¿Quiero yo por ventura la muerte del impío? Dijo el Señor Dios. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Que no quiero la muerte del que muere, dijo el Señor Dios, convertíos pues, y viviréis." (Ezequiel 18:23, 32)

A la vista de nuestra situación, como se refleja en la Escritura, de la condenación eterna por nuestra naturaleza pecaminosa, y nuestra implacable inclinación al mal, se nos insta amorosamente a abandonar toda pretensión humana de agradar a Dios por nuestros propios esfuerzos, y prostrando a nosotros mismos antes Dios, reconociendo nuestra culpa y nuestros pecados, buscando refugio em Su Gracia, que se manifesta en el sacrificio de Cristo, "el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios viviente!" (Hebreos 9:14).


(*) - WILBERFORCE, William "Cristianismo Verdadeiro"; Editora Palavra, 2006; traducción de Jorge Camargo (Brasil)



terça-feira, 5 de janeiro de 2016

Cristianismo Verdadeiro - 2ª parte



por:
José Augusto de Oliveira Maia
02.01.2016





SÉRIE DE ESTUDOS SOBRE O LIVRO "CRISTIANISMO VERDADEIRO", DE WILLIAM WILBERFORCE(*)

CAPÍTULO II - conceitos inadequados acerca da natureza humana

Continuando esta série de estudos, nosso autor nos convida a analisarmos os conceitos sobre a natureza humana, defendidos por cristãos nominais; este assunto, muitas vezes negligenciado, é de suma importância para uma vida cristã de acordo com a Palavra de Deus, a Bíblia.

Embora até mesmo cristãos nominais reconheçam as falhas da natureza humana, seus vícios, sua depravação, enfim, sua inadequação e ofensa à santidade de Deus, o grande equívoco deles sobre esta questão é não colocá-los no lugar certo, isto é, em sua verdadeira origem.

Em geral, o cristianismo nominal enxerga os vícios da natureza humana como "fraqueza e debilidade, transgressões triviais, fracassos ocasionais"; o uso de tais termos, nos diz Wilberforce, mantém "a verdadeira fonte do mal fora do campo de visão. Pois eles não querem ter a sua compreensão abalada; na verdade, querem dar consolo ao orgulho da natureza humana. (...) O vício, para eles, é um evento acidental e temporário, ao invés de uma desordem constitucional e habitual." (pág. 28).

No entanto, a verdadeira doutrina cristã sobre a natureza humana, alicerçada na Bíblia, ensina "que o Homem é uma criatura apóstata." A Humanidade "caiu de seu estado original, que era elevado." O ser humano tornou-se "degradado em sua natureza e depravado em suas faculdades. Ele não tem disposição para o bem, e tem disposição para o mal. Inclinado ao vício, para ele é natural e fácil pecar. Não dado à virtude, é difícil e árduo para ele persegui-la. Ele está corrompido pelo pecado, não leve e superficialmente, mas radicalmente, e no cerne de seu ser." (pág. 28).

Apesar de enxergarmos no Homem características realmente positivas, como a capacidade de aprendizado, organizar-se em sociedade, dirigir, ainda que parcialmente, suas emoções, "Como sua razão está nublada, seus sentimentos pervertidos, sua consciência entorpecida! Como a ira, a inveja, o ódio e a vingança brotam de seu peito infeliz! Como ele é escravo de seus apetites mais mesquinhos! Quantas inclinações fatais para o mal são descobertas por ele! Tamanha é a sua inabilidade para o bem!" (pág. 29).

Olhando para o passado, o autor vê que tanto nas nações mais primitivas quanto naquelas consideradas civilizadas, a corrupção da natureza humana estava presente. "Eis suas idolatrias embriagadas, suas superstições absurdas, sua carência de sentimentos naturais, seus excessos brutais, sua opressão insensível, sua crueldade selvagem! (...) Paulo descreve melhor os fatos, e fornece a explicação: 'Visto que desprezaram o conselho de Deus, ele os entregou a uma disposição mental reprovável, para praticarem o que não deviam.' (Romanos 1:28)." (pág. 30).

Mesmo entre os cristãos nominais, que têm no Evangelho seus princípios de obediência, e do qual procedem terríveis punições sobre a rebelião contra Deus, "a despeito de todo o nosso conhecimento, nosso progresso na virtude tem sido muito pequeno. (...) O que dizer dos vários enganos que praticamos contra nós mesmos? O próprio cristianismo tem sido desonrado por esse tipo de corrupção. O Evangelho da paz tem se tornado uma máquina de crueldade. Em meio à amargura e à perseguição, todos os traços de um espírito compassivo e benevolente têm desaparecido da religião de Jesus." (págs. 31, 32).

Por outro lado, os cristãos verdadeiramente nascidos de novo reconhecem dentro de si uma batalha; " 'o que faço não é o bem que desejo, mas o mal que não quero fazer, esse eu continuo fazendo' (Romanos 7:19). Na linguagem do puritano Richard Hooker, 'os pequenos frutos que obtemos com a santidade são, Deus sabe, corruptos e doentios. Não colocamos jamais a confiança neles. Não desafiamos nada no mundo por eles. Ousamos não clamar a Deus para ajuste de contas, como se o tivéssemos em nossos livros contábeis. Nossa demanda contínua para com Ele é, e deve ser, que carregue nossas enfermidades e perdoe nossa ofensas.' " (pág. 33).

A Bíblia, em todo seu contexto, expõe a falência da natureza humana, falência esta causada pelo pecado:

"O seu coração é inclinado para o mal desde a infância." (Gênesis 8:21)

"Como o Homem pode ser puro? Como pode ser justo quem nasce de mulher? (...) Quanto menos o Homem, que é impuro e corrupto, e que bebe iniquidade como água." (Jó 15:14, 16)

"Sei que sou pecador desde que nasci, sim, desde que me concebeu minha mãe." (Salmo 51:5)

"Quem poderá dizer: 'purifiquei o coração; estou livre do meu pecado.'?" (Provérbios 20:9)

"Miserável Homem que sou! Quem me libertará do corpo sujeito a esta morte?" (Romanos 7:24)

Portanto, uma necessidade de mudança, um novo nascimento providenciado pela Graça de Deus e pela fé no sacrifício de Cristo, é mais do que evidente!

Porém, além de nossa natural inclinação para o mal, recebemos continuamente as setas da tentação enviadas pelo inimigo de nossas almas, Satanás. "Sejam sóbrios e vigiem. O diabo, o inimigo de vocês, anda ao redor como leão, rugindo e procurando a quem possa devorar." (I Pedro 5:8).

Conforme Wilberforce diz, "A existência e a ação do Espírito Maligno, embora distinta e repetidamente confirmada nas Escrituras, estão quase que universalmente desacreditadas em um país que professa admitir a autoridade da Bíblia. (...) Nós o consideramos como um preconceito quase que invisível, e uma doutrina que é um descrédito para qualquer Homem esclarecido crer." (pág. 35).

Contudo, além da afirmação da Bíblia sobre a existência e operação de Satanás e seus demônios, Wilberforce apresenta a ideia de que, até mesmo analogamente, podemos confirmar sua existência. "Observamos que há Homens perversos que são inimigos de Deus. E enxergamos seus comportamentos malignos para com outras criaturas, suas companheiras na Criação; ele têm prazer, e na maioria das vezes, conseguem seduzir outros ao compromisso com o mal. Por que então não crer que haja inteligências espirituais de inclinações similares que, agindo do mesmo modo, tenham permissão de tentar os Homens para a prática do pecado?" (págs. 35, 36).

Mas nossa própria natureza decaída e pecaminosa nos leva a buscarmos justificação terceirizando nossa culpa; ainda segundo o autor do livro, " 'Qualquer coisa que eu seja', ele argumenta, 'sou aquilo que o meu Criador me fez. Eu herdo uma natureza, a qual você reconheceu ser depravada e inclinada para o mal. (...) Um Ser de infinita justiça e bondade nunca me julgará por uma regra que seja imparcial no caso das criaturas de natureza mais elevada, mas que seja totalmente desproporcional para mim.' " (pág. 37). 

No entanto, a Palavra de Deus adverte:

"Quando alguém for tentado, jamais deverá dizer: 'Estou sendo tentado por Deus.'; pois Deus não pode ser tentado pelo mal, e a ninguém tenta." (Tiago 1:13)

"Ele (Deus) é paciente com vocês, não querendo que ninguém pereça, mas que todos cheguem ao arrependimento." (II Pedro 3:9)

"Teria eu algum prazer na morte do ímpio? Palavra do Soberano, o Senhor. Ao contrário, acaso não me agrada vê-lo desviar-se dos seus caminhos e viver? (...) Pois não me agrada a morte de ninguém. Palavra do Soberano, o Senhor. Arrependam-se e vivam!" (Ezequiel 18:23, 32).

Diante de nossa situação, tão patente nas Escrituras, de condenação eterna por nossa natureza pecaminosa, e por nossa inexorável inclinação ao mal, somos amorosamente exortados a abandonar toda a pretensão humana de agradarmos a Deus por nossos próprios esforços, e prostrarmo-nos diante de Deus, reconhecendo nossa culpa e nossos pecados, buscando refúgio em Sua Maravilhosa Graça, manifesta no sacrifício de Cristo, "que pelo Espírito eterno se ofereceu de forma imaculada a Deus, purificará a nossa consciência de atos que levam à morte, de modo que sirvamos ao Deus vivo!" (Hebreus 9:14).


(*) - WILBERFORCE, William "Cristianismo Verdadeiro"; Editora Palavra, 2006; tradução de Jorge Camargo


Clique no link abaixo e veja o lançamento do livro "A FÉ CRISTÃ - SUA HISTÓRIA E SEUS ENSINOS"

https://www.clubedeautores.com.br/book/181552--A_FE_CRISTA?topic=teologia#.V9g4Yh4rLIU





sexta-feira, 4 de dezembro de 2015

El verdadero cristianismo - Parte 1


por:
José Augusto de Oliveira Maia
03.12.2015



SERIE DE ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO "VERDADERO CRISTIANISMO", DE WILLIAM WILBERFORCE


Empiezo aquí una nueva serie de estudios de la Biblia basada en el libro "Verdadero Cristianismo", de William Wilberforce, publicado por la Editora Palavra, en 2006 (*).

¿Quién fue William Wilberforce?

William Wilberforce (1.759 - 1.833) fue un parlamentario británico que se convertió a la fe cristiana, dedicó su acción parlamentaria a diversas causas sociales, en particular la prohibición de la trata de esclavos negros de África por el Imperio Británico.

En su libro "Verdadero Cristianismo" ("A Practical View of Christianity", 1.796), Wilberforce rechaza y denuncia lo superficial cristianismo presente en la sociedad británica, tratando de despertar a los lectores a un compromiso efectivo con Cristo y una vida transformada, el resultado de un nuevo nacimiento.

CAPÍTULO I - conceptos erróneos acerca de la importancia del cristianismo 

Wilberforce empieza su libro con un concepto inadecuado que los cristianos nominales de su época tienen sobre la fe cristiana y el Evangelio de Cristo; aunque los discursos de estos cristianos nominales parecen muy en sitonía con la Biblia, "no tienen derecho al cristianismo en particular, a lo sumo, tienen derecho a la religión en general - tal vez la mera moralidad.". Mientras que las doctrinas y principios rectores del cristianismo son el conocimiento actual de los cristianos nominales, las consecuencias prácticas y circunstancias externas de la verdadera fe cristiana, sin embargo, son extraños y desconocidos.

Para ilustrar este punto, el autor plantea la cuestión de si existen diferencias esenciales entre los que profesan ser cristianos y non creyentes; ¿como es la educación, y lo que los valores correspondientes a la fe cristiana se pasan a los hijos de los que profesan ser cristianos por sus padres? La educación recibida de sus padres no contempla el estudio del cristianismo, y la posible relación de los niños con el evangelio es el resultado de conceptos superficiales y engañosas: si el niño nace en un hogar cristiano, si sus padres son miembros de una iglesia cristiana, por lo que, naturalmente, también el es cristiano. "Cuando la religión... se transmite por sucesión hereditaria, no es sorprendente observar a los jóvenes... dejando una posición que no fueron capaces de defender.".

En los valores defendidos por los cristianos nominales, no encontramos tracos de el Evangelio de Cristo; la gratitud por las bendiciones temporales (salud, talentos, posesiones), no refleja el conocimiento sincero y humilde de la Providencia Divina soberana. Sus patrones bien y mal no son el resultado de un examen completo y conciente de la Escritura, sino que son la base de un sistema de pensamiento diametralmente opuesto a la Palabra de Dios; cuánto son las lecciones que se han aprendido de memoria (Isaías 29:13).

El cristianismo nominal cede a la pereza, por no tratar de desarrollar su vida espiritual a través de lo estudio dedicado de la Biblia y su aplicación práctica en la vida; "Aunque generosa, la mano de la Providencia no otorga sus dones para tentarnos a  la pereza; Ela da sus dones para despertarnos al esfuerzo.".

Como ejemplo de los conceptos erróneos absorbidos por los cristianos nominales, y la respuesta a ellos, podemos mencionar:

* no importa lo que una persona cree; mira lo que él practica; en respuesta a esto, Wilberforce dijo cómo engañoso es este posicionamiento, una vez que un día seremos llamados ante Dios para "rendir cuentas sobre el ejercicio de nuestras capacidades intelectuales y emocionales"; es un error creer que los actos de una persona no están directamente influenciados por lo que cree

* lo que realmente importa es la sinceridad; yá que la persona está sinceramente convencida de que sus opiniones y prácticas están justas a los ojos de Dios, no puede ser incriminada; el engaño de esta posición es la suposición de que el Ser Supremo no entrenó los seres humanos con medios suficientes para distinguir el bien del mal, la verdad de la falsedad; este error se debe abandonar; sinceridad, restaurada a su significado original, implica en cuenta la honestidad, el deseo de ser instruido, en la humildad del interrogatorio, juicio justo y sin prejuicios; "estos valores se les llama con intensidad, acompañada de la oración ferviente por la bendición divina"; 'Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá' (Lucas 11:9); 'Vamos todos ustedes los sedientos, venid a las aguas' (Isaías 55:1); para lo interrogador verdaderamente sincero están reservados lá comoda seguridad y aliento agraciado. ¿Qué tan profunda será la nuestra culpa si ignoramos estas ofertas benévolas? 'Porque os digo que muchos profetas y reys desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.' (Lucas 10:24).

Al final del capítulo I, el autor plantea la pregunta: ¿Qué defesa puede presentar en el día de juicio, porque nos quedamos deliberada y obstinadamente ignorantes del Camino de la Vida? Con tantos recursos provistos por Dios para conocer este Camino, y ante tantas razones para seguirlo, ¿como vamos a defendernos por nuestra negligencia voluntaria?

Esta pregunta también hoy nos ocupa; si descuidarmos los medios a nuestra disposición para conocer la Palabra de Dios, el Evangelio de Cristo y la fe cristiana, con todas sus consecuencias prácticas; y si abandonamos lo ensino responsable y comprometido de su verdad a nuestros hijos, acompañados por ejemplo práctico em nustras propias vidas, no sólo impulsará en pasos seguros a la condenación eterna de sus almas, pero también traerá sobre nosotros la misma condenación.



(*) - WILBERFORCE, William "Cristianismo Verdadeiro"; Editora Palavra, 2006; traducción de Jorge Camargo (Brasil)



segunda-feira, 2 de novembro de 2015

Cristianismo Verdadeiro - 1ª parte


por:
José Augusto de Oliveira Maia
02.11.2015




SÉRIE DE ESTUDOS SOBRE O LIVRO "CRISTIANISMO VERDADEIRO", DE WILLIAM WILBERFORCE

Começo aqui uma nova série de estudos bíblicos baseada no livro "Cristianismo Verdadeiro", de William Wilberforce, publicado pela Editora Palavra, em 2006 (*).

QUEM FOI WILLIAM WILBERFORCE?

William Wilberforce (1.759 - 1.833), foi um parlamentar britânico que, convertido à fé cristã, dedicou sua atuação parlamentar a diversas causas sociais, principalmente à proibição do tráfico de escravos negros da África pelo Império Britânico (**).

Em seu livro "Cristianismo Verdadeiro" ("A Practical View of Christianity", 1.796), Wilberforce rejeita e denuncia o cristianismo superficial presente na sociedade inglesa, procurando despertar os leitores a um compromisso efetivo com Cristo e a uma vida transformada, fruto de um novo nascimento.

CAPÍTULO I - concepções inadequadas acerca da importância do Cristianismo

Wilberforce inicia seu livro tratando da concepção inadequada que cristãos nominais de seu tempo possuem sobre a fé cristã e o Evangelho de Cristo; embora os discursos destes cristãos nominais pareçam muito afinados com a Bíblia, eles "não fazem jus ao cristianismo em particular. No máximo, fazem jus à religião em geral - talvez à mera moralidade.". Enquanto doutrinas e princípios norteadores do cristianismo estejam presentes no conhecimento do cristão nominal, as consequências práticas e circunstâncias externas da fé cristã verdadeira ainda lhes são estranhas e desconhecidas.

Como forma de exemplificar este ponto, o autor levanta a questão se há diferenças essenciais entre os que se professam cristãos e os incrédulos; como é a educação, e quais valores relativos à fé cristã são passados aos filhos de cristãos nominais por seus pais? A educação recebida em casa não contempla o estudo do cristianismo, e a eventual ligação dos filhos com o Evangelho é fruto de conceitos superficiais e enganosos: se a criança nasce em um lar cristão, se seus pais são membros de uma igreja cristã, então naturalmente ela também é cristã. "Quando a religião ... é transmitida por sucessão hereditária, não é surpresa observar jovens ... abandonando uma posição que foram incapazes de defender.".

Nos valores defendidos pelos cristãos nominais, não encontramos traços do Evangelho de Cristo; a gratidão pelas bençãos temporais (saúde, talentos, bens materiais) não espelha o reconhecimento sincero e humilde da soberana providência divina. Seus padrões de certo e errado não são fruto de um exame profundo e consciente das Escrituras Sagradas, mas se baseiam em um sistema de pensamento diametralmente oposto à Palavra de Deus; quanto muito, são lições que eles aprenderam de cor (Isaías 29:13).

O cristão nominal entrega-se à preguiça, pois não busca desenvolver sua vida espiritual através do estudo dedicado da Bíblia e de sua aplicação prática na vida; "Embora generosa, a mão da Providência não concede seus dons para seduzir-nos à preguiça. Ela concede seus dons para nos despertar para o esforço.". 

Como exemplo dos conceitos equivocados absorvidos pelos cristãos nominais, e da resposta a eles, podemos citar:

* pouco importa no que uma pessoa acredita; olhe para o que ele pratica; em resposta a isso, Wilberforce afirma quão enganoso é este posicionamento, uma vez que um dia seremos chamados à presença de Deus para "prestar contas pelo exercício de nossas capacidades intelectuais e emocionais"; é um engano acreditar que os atos de uma pessoa não são influenciados diretamente por aquilo em que ela acredita

* o que realmente importa é a sinceridade; desde que a pessoa esteja sinceramente convencida de que suas opiniões e condutas estão certas, aos olhos de Deus ela não pode ser incriminada; o engano desta posição está na suposição de que o Ser Supremo não capacitou os seres humanos com meios suficientes para distinguir o certo do errado, o falso do verdadeiro; este engano deve ser abandonado;  a sinceridade, restaurada ao seu sentido original, implica em honestidade de mente, no desejo de receber instrução, na humildade do questionamento, julgamento imparcial e sem preconceitos; "a esses valores somos chamados com intensidade, acompanhados da oração fervorosa pela benção divina. 'Peçam, e lhes será dado; busquem, e encontrarão; batam, e a porta lhes será aberta' (Lucas 11:9); 'venham todos vocês que estão com sede, venham às águas' (Isaías 55:1). Ao questionador verdadeiramente sincero estão reservados a segurança confortável e os encorajamentos graciosos. Quão profunda será a nossa culpa se desprezarmos estas ofertas benevolentes! 'Pois eu lhes digo que muitos profetas e reis desejaram ver o que vocês estão vendo, mas não viram; e ouvir o que vocês estão ouvindo, mas não ouviram.' (Lucas 10:24)."

Ao final do capítulo I, o autor levanta a seguinte questão: que defesa poderemos apresentar no dia do juízo por termos permanecido de forma deliberada e teimosa na ignorância sobre o Caminho da Vida? Com tantos recursos providos por Deus para conhecer este Caminho, e diante de tantos motivos para segui-lo, como nos defenderemos de nossa obstinada negligência?

Tal questão também diz respeito a nós em nossos dias; se negligenciarmos os meios à nossa disposição para conhecermos a Palavra de Deus, o Evangelho de Cristo e a Fé Cristã, com todas as suas implicações práticas; e se abandonarmos o ensino responsável e comprometido de sua Verdade aos nossos filhos, acompanhado do exemplo prático em nossas próprias vidas, não só os conduziremos em passos seguros à perdição eterna de suas almas, mas também traremos sobre nós a mesma condenação.


Clique no link abaixo e veja o lançamento do livro "A FÉ CRISTÃ - SUA HISTÓRIA E SEUS ENSINOS"

https://www.clubedeautores.com.br/book/181552--A_FE_CRISTA?topic=teologia#.V9g4Yh4rLIU

(*) - WILBERFORCE, William "Cristianismo Verdadeiro"; Editora Palavra, 2006; tradução de Jorge Camargo

(**) - Para mais detalhes sobre William Wilberforce, você pode consultar PIPER, John, "Maravilhosa Graça na vida de William Wilberforce"; Editora Tempo de Colheita, 2009 - tradução de Kátia Ferreira

terça-feira, 13 de outubro de 2015

Serie de estudios acerca de la Biblia - última parte


por:
José Augusto de Oliveira Maia
12.10.2015




LA UNIDAD DE LA BIBLIA

Después de haber ocurrido en nuestro estudio anterior sobre las formas de interpretación bíblica, concluiremos este estudio con la unidad de la Biblia, es decir, como la Biblia forma un todo coherente.

Para introducir este tema, hay que responder a la pregunta: "¿Cual es la unidad de la Escritura?"

La unidad de la Biblia es la armonía de ideas, conceptos, afirmaciones, normas doctrinales y morales, en los diferentes textos de la Biblia, a pesar de la diversidad de autores humanos, estilos literarios y épocas en que fueron escritas.

¿COMO PUEDE COMPRENDER LA UNIDAD DE LA ESCRITURA?

Hay cuatro elementos principales que nos ayudan a comprender la unidad de la Escritura:

I) Las alianzas establecidas por Dios a lo largo del Antiguo Testamento

i) la alianza con Adam (Génesis 3:15)

ii) la alianza con Noé (Génesis 6:18; 9:8 - 17)

iii) la alianza con Abraham (Génesis caps. 12, 15, 17 y 22)

iv) la alianza por medio de Moisés (Éxodo caps. 19 - 23; Números 25:10 - 13)

v) la alianza con David (II Samuel 7:10 - 16)

Podemos ver en estos pasajes que Dios toma la iniciativa para entrar en una alianza con el Hombre, y soberanamente establecer en estas alianzas sus propios términos; estas alianzas apuntaban a una nueva y más alta alianza, permanente, establecida en el Nuevo Testamento por medio de Jesucristo.

I) Las promessas hechas en el Antiguo Testamento que se cumplieron en el Nuevo Testamento

i) la extensión de la alianza que Dios hizo con Abraham a todas las naciones (Zacarías 2:10, 11; Romanos 11:17 - 24)

ii) la eliminación de la condenación del pecado por Cristo (Isaías 52:13 - 53:12; Colosenses 2:13 - 15)

iii) la victoria sobre la muerte, por la ressurrección de Cristo (Salmo 16:8 - 11; I Corintios 15)

iv) la plenitud del Espíritu Santo (Joel 2:28 - 32; Hechos 2:17 - 21)

En Cristo, las promesas hechas en el Antiguo Testamento se cumplieron, y por lo tanto la alianza establecida por Jesucristo es final (Hebreos 8:6 - 9:28).

III) La revelación progresiva en la Biblia

Comenzando con el modelo del tabernáculo revelado por Dios a Moisés (Éxodo 25:9), entonces el pacto hecho con Israel se basó en la ley, el sacrificio por el perdón de los pecados cometidos en la desobediencia a la ley de Dios y el sacerdocio levítico; sin embargo, esta alianza es transitorio, y el sacerdocio y los sacrificios que participan en esta alianza no van a durar para siempre, según el autor de Hebreos (Hebreos 8:1 - 13); con la venida de Jesús a la hora señalada por Dios (Gálatas 4:4,5), una nueva alianza se proclama, y esta vez, definitiva (Hebreos 7:22 - 24; 9:22 - 28).

IV) La interdependencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento

Así como se ha demostrado anteriormente, Pablo dice que la Ley dada por Dios a Israel no justifica el Hombre delante de Dios, pero la fe en el sacrificio de Cristo, sí; por tanto, la Ley de tutoría al Hombre hasta que Cristo vino como un mediador de una alianza nueva y definitiva (Romanos 3:19 - 31; Gálatas 3:23 - 29).

sexta-feira, 2 de outubro de 2015

Série de estudos sobre a Bíblia - 8ª e última parte


por:
José Augusto de Oliveira Maia
29.09.2015



A UNIDADE DA BÍBLIA

Tendo discorrido em nosso estudo anterior sobre as formas de interpretação bíblica, concluiremos este estudo com a unidade da Bíblia, isto é, como a Bíblia forma um todo coerente.

Para introduzirmos este tema, devemos responder à pergunta: "No que consiste a unidade das Escrituras?".

A unidade da Bíblia é a harmonia existente entre ideias, conceitos, afirmações, padrões doutrinário e moral, presente nos diversos textos que compõem a Bíblia, apesar da diversidade de autores humanos, estilos literários e épocas em que foram escritos.

COMO SE PODE PERCEBER A UNIDADE DAS ESCRITURAS?

Há quatro elementos principais que nos ajudam a perceber a unidade das Escrituras:

I) As alianças estabelecidas por Deus ao longo do Antigo Testamento

i) a aliança com Adão (Gênesis 3:15)

ii) a aliança com Noé (Gênesis 6:18; 9:8 - 17)

iii) a aliança com Abraão (Gênesis caps. 12, 15, 17 e 22)

iv) a aliança através de Moisés (Êxodo caps. 19 - 23; Números 25:10 - 13)

v) a aliança com Davi (II Samuel 7:10 - 16)

Podemos ver através destas passagens que Deus toma a iniciativa de celebrar uma aliança com o Homem, e soberanamente, estabelece nestas alianças seus próprios termos; estas alianças apontavam para uma aliança nova e superior, definitiva, estabelecida no Novo Testamento por Jesus Cristo.

II) As promessas feitas no Antigo Testamento que se cumpriram no Novo Testamento

i) extensão da aliança que Deus fez com Abraão a todos os gentios (Zacarias 2:10, 11; Romanos 11:17 - 24)

ii) a remoção da condenação do pecado por Cristo (Isaías 52:13 - 53:12; Colossenses 2:13 - 15)

iii) a vitória sobre a morte através da ressurreição de Cristo (Salmo 16:8 - 11; I Coríntios 15)

iv) a plenitude do Espírito Santo (Joel 2:28 - 32; Atos 2:17 - 21)

Em Cristo, as promessas feitas no A. T. se cumpriram, e assim, a aliança estabelecida por Jesus Cristo é definitiva (Hebreus 8:6 - 9:28).

III) A revelação progressiva contida na Bíblia

Iniciando com o modelo de tabernáculo revelado a Moisés por Deus (Êxodo 25:9), a aliança então estabelecida com Israel baseava-se na Lei, nos sacrifícios pelo perdão dos pecados cometidos em desobediência à Lei de Deus e no sacerdócio levítico; porém, tal aliança é transitória, e o sacerdócio e os sacrifícios inerentes à esta aliança também não durariam para sempre, como trata o escritor da epístola aos Hebreus (Hebreus 8:1 - 13); com a vinda de Jesus no tempo determinado por Deus (Gálatas 4:4, 5), uma nova aliança é proclamada, e desta vez, definitiva (Hebreus 7:22 - 24; 9:22 - 28).

IV) A interdependência entre o Antigo e o Novo Testamentos

Da mesma forma como demonstrado acima, Paulo declara que a Lei dada por Deus a Israel não justifica o Homem perante Deus, mas a fé no sacrifício de Cristo, sim; assim, a Lei tutelou o Homem até que Cristo viesse como mediador de uma aliança nova e definitiva (Romanos 3:19 - 31; Gálatas 3:23 - 29).

Clique no link abaixo e veja o lançamento do livro "A FÉ CRISTÃ - SUA HISTÓRIA E SEUS ENSINOS"


https://www.clubedeautores.com.br/book/181552--A_FE_CRISTA?topic=teologia#.V9g4Yh4rLIU




segunda-feira, 28 de setembro de 2015

Serie de estudios acerca de la Biblia - parte 7


por:
José Augusto de Oliveira Maia
23.09.2015


LAS FORMAS DE INTERPRETACIÓN DE LAS ESCRITURAS

Continuando con nuestra serie de estudios acerca de la Biblia, examinemos ahora tres formas de interpretar la Biblia: la tipología (ejemplos y méritos), la alegoría (ejemplos y riesgos) y la interpretación de las parábolas (exposición y la aplicación práctica del método).

LA DIFERENCIA ENTRE TIPOLOGÍA Y ALEGORÍA 

La TIPOLOGÍA es una forma de interpretación del texto bíblico que utiliza el método histórico-gramatical, teniendo en cuenta el verdadero significado de las palabras y el contexto histórico en que fue escrito el texto; la tipología se aplica especialmente al Antiguo Testamento, tratando de encontrar los elementos que apuntaban a la obra redentora de Cristo.

Un excelente ejemplo de la tipología se encuentra en Hebreos 9:1 - 15; el autor traza paralelos entre los rituales de la Ley y el primer tabernáculo y el sacrifício de Cristo en la cruz, como un mediador de la nueva alianza.

Otro ejemplo de la interpretación tipológica se puede encontrar en la celebración de la Pascua en Éxodo 12:1 - 13, que apresenta el sacrificio de Cristo en la cruz por la salvación de la Humanidad.

La interpretación tipológica tiene los siguientes méritos:

i) reconoce la autoridad de la Biblia como la Palabra de Dios

ii) acepta la Biblia como su propia mejor intérprete

iii) reconoce la necesidad de la iluminación del Espíritu Santo

iv) limita la interpretación de lo que está escrito en el texto, evitando la especulación y lo desarrolo no bíblico

Ya la ALEGORÍA es una forma de interpretación del texto bíblico que busca metáforas extendidas, la asignación de un elemento particular del texto un significado que va más allá del sentido obvio. Fue ampliamente utilizado por Origen (185 - 254), teólogo de la Iglesia en Alejandría, Egipto ("La Biblia y su historia" - Sociedad Bíblica del Brasil - 2006 - pág. 102).

Como ejemplo podemos ver la interpretación alegórica que Origen presenta la multiplicación de los panes y los peces, narrado en Marcos 6:30 - 44.

* la hierba = carne (naturaleza pecaminosa); el pueblo se sentó en la hierba = carne humillado para ricibir el pan = Palabra de Dios

* los grupos de 100 son sagrados, ya que el 100 es un número completo; los grupos de 50 representan el perdón de los pecados (es difícil de entender los criterios de Origen usadas aquí para definir el significado de estas cifras)

Como otro ejemplo, podemos aplicar la alegoría a la narrativa del Diluvio en Génesis capítulos 6, 7 y 8.

* el arca puede representar la Iglesia de Cristo, y los que en él se guardan; o puede representar la cruz y el sacrificio de Cristo a través del cual ha llegado la salvación al mundo

* el agua puede representar la ira de Dios sobre el pecado; o puede representar las aguas del bautismo a los que se salvan

Como se señaló anteriormente, una de las debilidades de la interpretación alegórica es establecer claramente los criterios por los que se define el significado de los elementos del texto; entre otras debilidades, podemos relacionar también: 

i) ir más allá del texto, el intérprete que utiliza la alegoría es probable que huir del significado original del texto 

ii) huyendo del significado original, tiende a someter la interpretación del texto bíblico a la experiencia personal del intérprete

iii) sometiendo el texto bíblico a la experiencia personal del intérprete, da lugar a interpretaciones contradictorias; esta confusión puede llevar a los oyentes, especialmente los no creyentes, para dudar de la infalibilidad de la Biblia como la Palabra de Dios, y cuestionar su autoridad

LA INTERPRETACIÓN DE LAS PARÁBOLAS

En el original griego, el término "PARÁBOLA" tiene el sentido de "por lado a lado", "comparar" (fuente: texto del pastor José Humberto de Oliveira en la revista "Escudriñad las Escrituras" - Cristã Evangélica Editorial - 2005; reimpreso 2012 - pág. 28 - Brasil).

Como género literario, la parábola se caracteriza por estar construido a partir de la realidad conocida por el oyente, y contiene una enseñanza; las parábolas de Jesús presentan enseñanzas acerca de Reino de Dios.

Un método que puede utilizarse para la interpretación de las parábolas implica el análisis de los siguientes elementos:

1 - A quién se dirige la parábola

2 - Cual es el contexto social de los oyentes

3 - Cual es el contexto en el que aparece

4 - Como empieza y como termina

5 - Cual es el punto central de la parábola

6 - Cual es la reacción de los oyentes

Como un ejemplo práctico de la aplicación de este método, vamos a utilizar con la parábola del juez injusto, dijo en Lucas 18:1 - 8.

Pregunta 1: ¿a quién la parábola se dirige? 
Respuesta: a los discípulos de Jesús (Lucas 18:1)

Pregunta 2: ¿cual es el contexto social de los oyentes?
Respuesta: eran israelitas, acostumbrados a la figura de la viuda desamparada, y los jueces que juzgaron a la gente

Pregunta 3: ¿cual es el contexto en el que se presenta la parábola?
Respuesta: Jesús esta terminando su ministerio en Galilea, y se traslada a Jerusalén (Lucas 17:11)

Pregunta 4: ¿como empieza, y como termina?
Respuesta: presenta a los personajes (la viuda y el juez); el problema que implica los dos; y termina con el juez haciendo justicia a la viuda (Lucas 18:4, 5)

Pregunta 5: ¿cual es el punto central de la parábola?
Respuesta: la certeza de la justicia de Dios, por el bien de los justos y los oprimidos; en un contexto más amplio, la parábola enfatiza la esperanza escatológica, cuando Dios juzgará al mundo, castigará a los pecadores impenitentes y guardará los justificados por la fe en Jesucristo

Pregunta 6: ¿cual es la reacción de los oyentes?
Respuesta: en el caso analizado, Lucas no describe la reacción de los oyentes; sin embargo, la reacción esperada es mayor confianza en la justicia divina

En la continuación de este estudio, nuestro siguiente tema será la unidad de la Biblia.